Os dejo aquí la parte con más chicha de mi charla, para el que quiera leerla:
No sé cuántos de vosotros sabéis ya lo que es un Juego de Rol. Tampoco sé cuántos sabéis de verdad lo que es un Juego de Rol.
La verdad es que alrededor de los Juegos de Rol ha habido mucha leyenda negra, todo gracias a unos cuantos casos en que la desinformación, la demagogia y la interpretación interesada de medios de comunicación sensacionalistas.
Imagino que recordáis el caso del Asesino del Rol, allá por 1994. Un tal Javier Rosado fue llamado así por los medios de comunicación porque había creado un juego de rol llamado “Razas” y que siguiendo las reglas del mismo había asesinado a una persona.
Eso es inexacto.
El propio Javier Rosado reconoció ante la sala del tibunal que el juego de rol no tuvo nada que ver con el asesinato de Carlos Moreno Fernández. De hecho, el propio juego fue reconocido por los expertos como un juego No Violento. Y no me interpretéis mal, Javier Rosado es un ASESINO. Pero echar la culpa del asesinato a un juego de rol es como echárselo al MUS de los crímenes del asesino de la baraja. Que Javier Rosado hubiera inventado un juego de rol es solamente un dato anecdótico en este caso.
Hace unos años, también, la prensa se hizo eco del asesinato de una familia entera en Guarapi, Brasil, por, cito textualmente, “perder en un juego de rol”.
Esa frase tiene dos errores. La primera, que no fue la auténtica causa del asesinato y la segunda que en los juegos de rol no se puede “perder”, como explicaré más adelante.
En conclusión: Todas estas noticias no tienen nada que ver con los Juegos de Rol, cuya participación en los casos es meramente anecdótica o, en cualquier caso, no va más allá del nombre.
En realidad, los Juegos de Rol consisten en otra cosa. Cuando me preguntan “qué es un juego de rol” no puedo evitar contestar con la frase: “Una obra de teatro improvisada”. A fin de cuentas, es de lo que se trata, de crear una historia desde cero, con la única participación de la gente que juega.
Hay dos tipos de jugadores en todo Juego de Rol:
El Director de Juego: Es el que se inventa el argumento que tendrá lugar en una ambientación específica (eso depende ya del juego de rol en cuestión) y cuya misión es actuar a la vez de Narrador, poniendo a los jugadores en situación y explicándoles lo que ocurre a su alrededor, y de Árbitro, interpretando y adaptando las reglas del juego a las escenas que van transcurriendo.
Los Intérpretes: El término mundialmente aceptado es Jugadores, pero es más correcto decir Intérpretes, ya que lo que deben hacer es eso, interpretar el papel de su personaje. Cada intérprete crea un personaje ficticio siguiendo las reglas del juego al que se esté jugando (pues suelen variar de uno a otro). Estos personajes ficticios tienen dos partes principales: En primer lugar, la hoja de personaje, donde el Jugador apunta las características que decidió que tuviera durante la creación. Esta hoja servirá para tener un referente para saber en un momento determinado si el personaje puede llevar a cabo o no una acción específica. Y en segundo lugar, está la propia concepción del personaje que el jugador tengá en su cabeza y que interpretará de acuerdo con la situación.
Es esta última parte, la interpretación, lo que le da vida, gracia y nombre a los juegos de rol.
Conclusión:
Estamos ante un género del entretenimiento que sobrepasa los límites de manejar trozos de plástico sobre una mesa y que penetra en nuestras mentes, transportándonos a lugares y épocas, reales o imaginarios, haciéndonos vivir aventuras que luego recordamos con cariño y de manera vívida, como si realmente hubiéramos estado allí.
Es como leer un libro, pero mejor, porque tus acciones influyen directamente en el transcurso de la historia. Puedes ser el bueno, el malo o las dos cosas al mismo tiempo.
Yo, como jugador, podría estar horas hablándoos de las aventuras que he vivido con mis amigos en estos mundo fantásticos.
Podría contaros que, como jugador, he conocido a Hitler y a Churchil y he sido testigo directo de la tensión que había en una habitación cuando negociaban algo durante la segunda guerra mundial.
También serví durante algún tiempo en un ejército de los Sith, hasta que me revelé al ver los crímenes que cometían. Incluso he llegado a ser entrenado como Jedi y a desmantelar una red de traficantes de una droga llamada Tempest en Nar Shadaa, en los confines del espacio Hutt.
He salvado un imperio de ser destruido por una fuerza que escapa a la comprensión humana valiéndome solo de mi espada, de mi ingenio y de mi honor de samurai.
Los juegos de Rol no son más que eso, juegos. Sin embargo, tienen una magia especial. La clase de magia que sólo se encuentra al leer un libro. Porque al final, todo se resume en intentar hacer volar la imaginación.




